Baltar mantiene la contratación masiva pese a las promesas de austeridad

Cuando el pasado día 9 el presidente del PP y de la Diputación de Ourense, José Manuel Baltar Blanco, compareció ante los periodistas acompañando a Feijóo y abrazó su teoría de la austeridad, acababa de renovar contratos a más de un centenar de trabajadores de la Diputación. En esa comparecencia pública, Baltar anunció una “reducción drástica” de los empleados temporales aunque había santificando ya la política de contrataciones a destajo de su padre y antecesor en el cargo.

Recién llegado a la presidencia de la Diputación, el segundo de los Baltar estampó su firma en la renovación de 118 contratados temporales colocados —algunos in extremis— por su progenitor. El exbarón del PP renunció a finales de enero pasado a la presidencia de la institución tras dejar amarrada la sucesión familiar —blindada en un congreso celebrado en 2010 en el que su hijo resultó elegido presidente provincial del partido frente al candidato de Feijóo— mediante la contratación masiva de enchufados históricos y de última hora. Baltar Blanco los mantuvo a casi todos, aunque el pasado día 9 aseguró, al lado de Feijóo, que desde su acceso a la presidencia de la institución ourensana solo había firmado un nuevo contrato.

En ese encuentro con los periodistas, y ante la presencia del presidente de la Xunta, el nuevo presidente de la Diputación precisó que desde que él había llegado al gobierno provincial la plantilla se había reducido en un 12% y negó las contrataciones de 95 personas de las que informaban esos días algunos medios de comunicación. Al mismo tiempo, anunció un tijeretazo en ese gasto.

Cada portero contratado para el SImeón cuesta más de 1.700 euros al mes

Pero las arcas de la Diputación de Ourense siguen pagando las nóminas de la misma abarrotada plantilla —y uno más— heredada de su padre-antecesor y que ronda el millar de personas (entre fijos y temporales) que apenas encuentran espacio en las dependencias de la institución.

Entre las 118 personas a las que el sucesor del exbaron del PP mantuvo o prolongó los contratos figuran cuatro porteros para el edificio cultural, famoso por el gran despliegue con que cuenta de estos operarios. Cada uno de estos cuatro porteros cuesta a la Diputación 5.371,11 euros por tres meses de trabajo. El recepcionista sale a la institución por 5.769, 45 euros, durante el mismo periodo de tiempo empleado.

Para el centro ecuestre de A Limia, cuya construcción —utilizando fondos comunitarios— ha sido tildada de “irregular” por el Ministerio de Hacienda que instó a la Diputación a descertificar buena parte de las inversiones (ahora se dilucida en los tribunales la devolución de ese dinero), Baltar renovó contratos a seis personas: dos peones agrícolas. Cada uno cuesta a la institución más de 5.400 euros por dos meses de trabajo

Lejos de suponer un ahorro en tiempos de crisis, las renovaciones constantes de los contratos abren el camino para la consolidación del empleo fijo en una institución sobresaturada de personal.

El portavoz del PSOE en la Diputación, Ignacio Gómez, alerta de que la política de contrataciones que Baltar Blanco aplica, heredada de su progenitor “podría acabar constituyendo un fraude de ley”. Gómez destaca que si las renovaciones se prolongan por más de dos años “los trabajadores pueden exigir por vía judicial la plaza de funcionarios”. Siempre y cuando no se convoque la oposición.
El chófer del exbarón cobró 10.000 euros en nueve días

Entre los contratos renovados tras el anuncio de la renuncia del fundador del baltarismo a la presidencia de la Diputación figura el de su chófer y persona de su máxima confianza, Jesús Pereiras. Pese al compromiso de austeridad y de rebaja del gasto en personal, a Pereiras los Baltar le renovaron el contrato de asesor de seguridad el 28 de enero de este año y se lo escindieron el 6 de febrero. Por esos nueve días de empleo, el chófer costó 9.921,11 euros a las arcas de la Diputación. Pereiras se ha incorporado ahora como policía nacional a la subdelegación del Gobierno. Al árbitro de fútbol Bernardino González —miembro del grupo del PP en el Ayuntamiento de Ourense—, Baltar Blanco le firmó el 7 de febrero un contrato como “asesor de política deportiva” por el que la Diputación pagó ese mes 6.651,79 euros.

Los sueldos de los contratados son considerables. Un recepcionista del teatro Principal percibe 5.981,72 euros por dos meses de trabajo. Cien euros más que un operario de recogida de basura. Un peón caminero cuesta a la Diputación más de 3.000 euros mensuales y un auxiliar administrativo contratado en el Inorde (Instituto de desarrollo económico dependiente de la Diputación) percibe 27.797, 32 euros anuales.

El PSOE sospecha que los contratados de la institución provincial proceden todos de la lista de una única oficina de empleo de la ciudad de Ourense por lo que han anunciado que pedirán explicaciones al presidente provincial en el pleno de este mes.

Baltar mantiene la contratación masiva pese a las promesas de austeridad

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